Cerveza y más cerveza. Desde hace unos años para acá seguro que no dejas de ver y escuchar sobre tan curioso brebaje a lo largo y ancho de nuestro país: un producto antaño desapercibido se alza hoy como tendencia entre las generaciones. ¿A qué se debe?

 

Como dijo Jack el Destripador, vayamos por partes y empecemos por las razones. ¿Por qué la cerveza? La razón principal es que a los españoles nos tiene enamorados: somos una sociedad que le encanta reunirse en bares y restaurantes, bien para ver un partido, bien para una reunión de empresa, bien ¡porque nos apetece! Y en todas nuestras quedadas, al menos una birra comparte nuestro momento ¿verdad?

¡Somos cerveceros! Sin embargo, el producto con el que tradicionalmente hemos saciado nuestra sed resultaba… parecido. Independientemente de la marca (salvo excepciones), su similitud podía resultar monótona: color rubio, espuma blanca, traslúcida, poco aroma, escaso sabor… ¡Y los españoles/as no somos monótonos!

Tocaba mirar más allá, para buscar nuevas referencias. ¿Alemania tal vez? ¿O Gran Bretaña? ¿Qué tal Norteamérica?

Y así empezó todo: por curiosidad. Si bien ya teníamos en nuestro país a cerveceros/as elaborando un producto alternativo (véase al gran Andrew Dougall ¡diez años a tope desde Cantabria!), hasta ahora no se le había dado la importancia que merecía. Ahora sí: fue tiempo de cambiar y ampliar horizontes. Y ampliarlos.

 


 

Al contrario de lo que se pueda pensar, la variedad de cervezas artesanales es bastante amplia y todas ellas están divididas en 3 grandes grupos:

  1. Lager: las más populares y las que has bebido más a menudo. Son las escogidas por las grandes empresas para producir y distribuir, ya que su sabor es muy ligero, al igual que su contenido alcohólico. Por norma general, nada astringentes y por entero refrescantes ¡incluso instan a repetir! A este estilo corresponden variedades como la Pilsner, Bock o Märzen.
  2. Ale: un colectivo algo más pesado y con mayor sabor. Son muy populares en Gran Bretaña, pues permiten un trago apacible bien maridado con una buena charla entre amig@s. Su elaboración sigue manteniendo la incorporación de hierbas naturales y menos lúpulo. Dentro de dicha familia podemos encontrar referencias como las Stout, IPAs, Abadía o Barley Wine.
  3. Fermentación espontánea: la familia más extraña y, por qué no, sofisticada. Se trata de un producto contaminado a propósito, de manera controlada, para llegar a tener un contenido de acidez alto. Para sus aficionados/as, se asemeja a la sidra y es muy popular en Bélgica. Dentro del estilo general, existen otros tres sub-estilos: Kriek o cerveza de frutas, Lambic y Gueze.

 

 

La popularidad en cuanto a familias y estilos se debe a que la cerveza natural puede encajar con cualquier ingrediente, siempre y cuando resulte atractivo a los sentidos. Por ese motivo, puedes encontrar cervezas con sabor a plátano, fresas, chocolate o jengibre.

También existen recetas licorosas como las ya mencionadas Barley Wine (vino de cebada en español), propuestas con el café o chocolate como protagonistas y un sinfín de posibilidades.

 


 

La única regla para considerarse cerveza natural es que su base incluya los siguientes ingredientes, también naturales:

  • Agua: ha de ser pura y sin ningún tipo de alteración ¿razón? De su estado derivará su sabor y calidad.

 

  • Cereal: la cerveza es básicamente zumo de un cereal. Pueden usarse varios tipos en su elaboración, creando propuestas con sabores y propiedades diferentes. Los cereales más utilizados son el trigo, la cebada y el maíz, lo cual no quita que otros como el arroz sean despreciados.

 

  • Lúpulo: hasta la Edad Media, las hierbas aromáticas y medicinales eran utilizadas para la elaboración de cerveza, ya que el mosto original resulta extraño y poco apetecible. Pero en este periodo, se incluyeron las flores femeninas del lúpulo para otorgar un amargor natural y sirviera como conservante (ya que hasta ese momento la durabilidad del producto era demasiado limitada).

 

  • Levadura: ¡quien hace la magia! Se trata de bacterias naturales que transforman el mosto en el resultado que todos conocemos. Dependiendo del tipo de cerveza que se vaya a crear, la levadura actuará de diferente manera. Así, en el caso de las Lager, la levadura actúa en la superficie del tanque y precipitándose al fondo una vez haya finalizado el proceso químico. En el caso de las Ale, su trabajo permanece en el fondo del fermentador y con respecto a las cervezas de fermentación espontánea, se requiere de levadura salvaje para su creación.

 

 

Como puedes comprobar ¡Hay cervezas para rato! Actualmente el sector está más vivo que nunca, surgiendo nuevos estilos y mejores propuestas para degustar.

Ahora que has llegado a este punto, conoces las razones que han llevado a la cerveza a ser tendencia y rozada la superficie de sus misterios, ¡toca cervecear!

Investiga, prueba y vuelve a investigar ¡tú pones los límites a tu curiosidad!

Perfil del autor

Javier Cameno
Javier Cameno
Javier Cameno (cantabro cervecero)
Prescriptor Cántabro
Adm. El Portal de la Cerveza
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